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Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

ColombiaColombia

El PNUD forja alianzas con todos los niveles de la sociedad para ayudar a construir naciones que puedan resistir las crisis; promueve y sostiene un tipo de crecimiento que mejora la calidad de vida de todos. Presentes sobre el terreno, en 177 países y territorios, ofrecemos una perspectiva global y un conocimiento local al servicio de las personas y las naciones."

Desarrollo Humano

POR LA REFORMA RURAL TRANSFORMADORA - TODO SOBRE EL INF. NACIONAL DE DESARROLLO HUMANO 2011

Bogotá, 29 Septiembre/2011. Colombia no podrá insertarse plenamente en el mundo globalizado, modernizar su economía, superar la pobreza, resolver el conflicto armado y saldar el histórico conflicto agrario sin una reforma rural transformadora que no da más espera, concluye el Informe de Desarrollo Humano 2011 ‘Colombia Rural, Razones para la Esperanza’, que divulgó aquí el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El estudio fue presentado en un acto público al que concurrirán 1300 personas entre oficiales del Gobierno, legisladores, diplomáticos y cooperantes internacionales, empresarios, líderes políticos y sociales, investigadores y voceros de centenares de organizaciones no gubernamentales y de los movimientos y organizaciones sociales del sector rural. El evento fue transmitido en directo a todo el país por el Canal de Televisión de la Casa Editorial El Tiempo.

POR LA REFORMA RURAL TRANSFORMADORA - TODO SOBRE EL INF. NACIONAL DE DESARROLLO HUMANO 2011

APROVECHAR UN MOMENTO HISTÓRICO
 
Según Bruno Moro, Representante Residente del PNUD en Colombia, la reforma rural transformadora es una invitación a “hacer de lo rural un eje fundamental del desarrollo del país, con equidad, inclusión y democracia, es decir, con una renovada apuesta por el desarrollo humano”.
 
Para Moro, es relevante que el Informe se concentre en “algunos factores estructurales que pudieron facilitar la expansión y degradación el conflicto y en sus efectos sobre el tejido social y la gente, antes que en la dinámica o la lógica de los actores armados”.
 
Bruno Moro, representante del PNUD, dijo que “la Colombia rural tiene una ventana de oportunidad que parece inmejorable” y que el “empeño por dirigir de nuevo la atención hacia el mundo rural, el gobierno y la sociedad colombiana pueden contar con el apoyo y el mejor interés de la comunidad internacional y, en especial, del Sistema de Naciones Unidas, en cabeza de su Secretario General”.
 
La sociedad y el Estado tienen hoy la oportunidad histórica de impulsar esa reforma rural transformadora y  a juicio de Moro “el mejor aliciente es un gobierno respaldado por una coalición liderada por sectores modernizantes que entienden que esta es una oportunidad única para superar la pobreza y la desigualdad y remover algunas causas estructurales del conflicto”.
 
1.jpgLa reforma rural transformadora debe ser fruto de acuerdos nacionales, regionales y locales que transformen la actual estructura agraria y sus relaciones con la sociedad, el Estado y la política. Pero los acuerdos sólo serán posibles, legítimos y sostenibles con la organización y participación de todos los actores sociales y los agentes económicos y la adopción de visiones y actitudes diferentes sobre el desarrollo, considera el economista Absalón Machado, director académico del Informe.
 
Por ser un proyecto nacional de largo aliento, la reforma rural transformadora debe ser diseñada, ejecutada, ajustada y evaluada a la luz de la mejor información social y especializada disponible.
 
La reforma rural transformadora requiere concertar los esfuerzos del gobierno, la sociedad y la comunidad internacional para rectificar el modelo de desarrollo rural y  vincularlo umbilicalmente al de las ciudades; incorporar una agenda redistributiva, propiciar cambios en un orden social inequitativo e incluir a los pobladores rurales más vulnerados; rediseñar la 2.jpginstitucionalidad que atiende el sector según sus nuevas dinámicas; alcanzar eficiencia, productividad, innovación y competitividad; y además, recuperar y replantear el papel y liderazgo del Estado frente al mundo rural y a las fuerzas del mercado.
 
La reforma rural transformadora que necesita Colombia para modernizarse es impensable sin resolver el problema agrario, sin la inclusión del campesinado  y sin soluciones que pasen por el prisma de la equidad y la democracia, dijo el economista Absalón Machado, director académico del Informe.
 
DESHACER LOS ERRORES DEL PASADO
 
1. Se le dio la espalda al mundo rural
La reforma rural transformadora busca rectificar el error histórico de haber creído que Colombia podía modernizarse prescindiendo del sector rural y de sus pobladores e ignorando los vínculos crecientes y dinámicos entre los conglomerados urbanos y las zonas rurales, en parte porque prosperó la imagen de país de ciudades, creada por la  apuesta urbanizadora como ruta hacia el desarrollo. Por acción u omisión, el mensaje que la sociedad colombiana ha enviado a los pobladores rurales ha sido que su progreso o el de sus familias dependen de abandonar el campo.
 
El Informe sorprende con un gran hallazgo académico. Según el inédito índice de ruralidad (IR) desagregado por municipio, el país es más rural de lo que se creía: el 75,5% de los municipios colombianos son rurales, en ellos vive el 31,6% de la población (no el 25%, según el Censo de 2005) y cubren el 94,4% del territorio. Reconocer la ruralidad que aquí se plantea, es el primer paso cambiar la forma como se planea, ejecuta y evalúa la gestión de los gobiernos, tanto del nacional como de los territoriales.
 
2. Fue bloqueado el reformismo agrario y abandonado el desarrollo rural
La reforma rural transformadora se plantea para deshacer los impactos nefastos del bloqueo a la reforma agraria de la década de 1960, su sustitución por subsidios a pequeños propietarios para facilitarles el acceso a un mercado imperfecto de tierras, el abandono de los programas de desarrollo rural y la prelación dada a la gran economía,  en detrimento de la campesina.
 
3. Se estigmatizó y desconoció el rol político y social de los pobladores rurales más vulnerados
Los imaginarios, percepciones y actitudes hacia las mujeres rurales, el campesinado, los pueblos indígenas y las comunidades afrocolombianas expresan, con frecuencia, visiones fatalistas y resignadas sobre su condición de sujetos con derechos y deberes, su presunta incapacidad para entender sus realidades, construir proyectos de vida y propuestas viables. En general, se les asocia con una carga indeseada, desde el punto de vista presupuestal y fiscal y se les reduce a la condición de simples víctimas
 
4. Se desdibujó la visión territorial y, por tanto, todo esfuerzo sistemático por ordenar el territorio en función de su ocupación productiva y social
El campo quedó dotado solo de atributos productivos, sin otras dimensiones estructurales en el concepto del “territorio” (espacial, ambiental, social, cultural, política e institucional). Y, por cuenta del conflicto armado, se ha enfatizado su condición de “escenario de guerra”.
 
5. Se trató, como iguales, temas diferentes aunque interrelacionados (conflicto agrario tradicional y  conflicto armado), que necesitan respuestas diferenciadas
En la medida en que conflicto agrario y conflicto armado se mezclan y articulan en el territorio, el problema del acceso equitativo a la tierra se ha hecho más difícil de entender y sobre todo, de resolver. Hay una enorme necesidad de conocer la realidad y sutilezas regionales y locales, de las cuales quizás la más importante sea el papel de las élites rurales y su articulación con las instituciones públicas y con los actores del conflicto.
 
El Informe invita a evitar la generalización y el encajonamiento de la relación tierra-conflicto en el molde del conflicto histórico por la tierra. Y afirma que si bien la consecución de la paz  en Colombia pasa por la solución de los conflictos por la tierra; esta es una condición necesaria pero no suficiente. Resolverlos es un imperativo de la política pública y representa una ayuda significativa para intervenir y solucionar el problema agrario, y avanzar en el mejoramiento de la calidad de vida rural y la disminución de la vulnerabilidad de sus pobladores. Pero aun resolviendo una problemática de tanta complejidad, quedarían sobre el tapete las motivaciones, las lógicas, los incentivos, los actores y los recursos del conflicto armado.
 
El llamado del Informe es a tratar en forma diferente lo que, en efecto, es diferente. Eso exige decisiones políticas, diálogos con actores, políticas públicas y estrategias diferenciales, que apunten eso sí al objetivo común de construir la paz.
 
RESCATAR EL PAPEL Y EL LIDERAZGO DEL ESTADO

La reforma rural transformadora toma nota de que mientras el Estado concentraba esfuerzos para recuperar militarmente vastos territorios rurales y consolidar su presencia y la gobernabilidad, se desvanecía buena parte de la institucionalidad que atendía al sector agropecuario, mientras ganaban peso y capacidad decisoria agentes privados nacionales e internacionales y se rendía culto a las fuerzas del mercado.

 
Por tanto, la reforma rural transformadora incluye el rediseño de la institucionalidad que atiende a la sociedad y al complejo sector rural de hoy. Su complejidad se explica por los impactos de la apertura económica y los tratados de libre comercio; la baja inversión en ciencia, tecnología e innovación; su pobre desempeño productivo; la poca gestión del agua y cultura del riego; el caos en la ocupación social y productiva del territorio; el cambio climático y la gestión de mitigación y adaptación; las dinámicas socioeconómicas generadas por los megaproyectos (mineros, energéticos, forestales o agroindustriales), la demanda creciente de combustibles y la inseguridad alimentaria.
 
 
SUPERAR UNA CRISIS SOCIAL RECURRENTE

En ese contexto, la reforma rural transformadora apunta a superar lo que el Informe llama una “crisis estructural recurrente”, analizando las relaciones entre:

1.      La globalización de los mercados y la economía.
2.      El modelo de desarrollo rural, la vulnerabilidad del sector rural y las brechas que lo separan de las ciudades.
3.      Las reformas y leyes agrarias, los programas de desarrollo rural y la institucionalidad estatal.
4.      El ordenamiento y ocupación productiva del territorio, los asentamientos humanos, la sostenibilidad ambiental y la gestión del riesgo.
5.      La concentración de la propiedad rural, los conflictos por uso y tenencia del suelo y del subsuelo y el mercado de tierras.
6.      El conflicto armado interno y su relación con el despojo y abandono de tierras, con el desplazamiento forzado y la persistencia de un social rural injusto y no democrático.
7.      La heterogeneidad de la sociedad rural, sus dinámicas, fortalezas y debilidades, la inequidad de géneros y la inexistencia de mínimos de ciudadanía; y la atención especial que requieren las mujeres rurales, el campesinado, los pueblos indígenas y las comunidades afrocolombianas.
8.      El desarrollo tecnológico, la innovación y el desempeño productivo del sector agropecuario (Fin/cch).
 
LAS DOCE NOVEDADES MÁS RELEVANTES DEL INFORME
 
1. EL COMPENDIO DE INVESTIGACIÓN MÁS COMPLETO DISPONIBLE HASTA 2010 Y 2011 (investigaciones, informes, libros, ensayos, análisis, datos, mapas, etc.,) sobre el sector y la sociedad rural de Colombia. Los autores tomaron en cuenta la información pertinente para entender cuáles son los obstáculos y las oportunidades para el desarrollo humano del país.
 
En el país se han publicado  excelentes investigaciones sobre el sector rural, pero el mérito del Informe es que las agrupa, integra y ordena bajo una misma lupa, a la luz del paradigma de desarrollo humano, generando una visión más integral y compleja de la problemática rural y de sus posibles soluciones. Además enriquece esa visión con los aportes de 19 consultores contratados sobre temas específicos y especializados y con la información y testimonios recogidos por los investigadores del Equipo durante visitas de campo a 11 regiones dsel país.
 
2. UN HALLAZGO ACADÉMICO QUE OBLIGA A REFLEXIONAR SOBRE ESTEREOTIPOS O SUPUESTOS SOBRE EL SECTOR RURAL Y A CAMBIAR EL ENFOQUE Y LAS PRIORIDADES EN EL MODELO DE DESARROLLO.
 
¡Aunque en las últimas cuatro décadas en Colombia se consolidaron grandes centros urbanos, el país es más rural de lo que creíamos! Una herramienta estadística, construida por primera vez, a partir de una metodología del Banco Mundial, mide ese hallazgo. Se trata del ÍNDICE DE RURALIDAD (IR), desagregado por Municipio, con el cual se puede medir qué tan rural o qué tan urbano es un Municipio. La unidad de medida no es el tamaño de la aglomeración (el número de habitantes) sino el Municipio.
 
Según este IR, el 75,5% de los municipios colombianos son rurales, en ellos vive el 31,6% de la población (no el 25%, según el Censo de 2005) y representan el 94,4% del territorio.
 
3. LA CONFIRMACIÓN DE LA MAYOR VULNERABILIDAD A LA QUE ESTÁ EXPUESTA LA POBLACIÓN RURAL COMPARADA CON LA URBANA (según seis dimensiones o factores) mediante otra herramienta estadística, construida también por primera vez: el ÍNDICE DE VULNERABILIDAD (IV), desagregado por Municipio.
 
Las seis dimensiones consideradas para construir el Indice de Vulnerabilidad son:

a.     Violencia: homicidios, asesinatos políticos y masacres.
b.     Capacidad económica (ingresos del Municipio y concentración de la propiedad).
c.      Capacidad institucional (desempeño fiscal y capacidad administrativa)
d.     Capital Humano (analfabetismo, población en edad de trabajar, población económicamente activa).
e.     Índice de Vulnerabilidad Ambiental (construido por el PNUD para Colombia)
f.       Demografía (hogares con jefatura femenina, con niños menores de cinco años y con adultos mayores de 65 años).
 
El uso de los Índices de Ruralidad y Vulnerabiidad de este Informe es muy promisorio porque:

o  Permitirá evaluar si cada Municipio retrocede, se estanca o avanza en la reducción o mitigación de esas seis dimensiones de vulnerabilidad, o de otras, cuando haya información disponible.
o  Ayudará a fijar prioridades en la provisión de bienes públicos.
o  Contribuirá a reorientar los enfoques de los planes de desarrollo con una perspectiva más local, regional y territorial.
o  Se convertirán en un nuevo referente o linea de base con datos confiables, pertinentes y desagregados para tomar decisiones sobre la reforma rural transformadora que necesita Colombia.
o  Coadyuvarán al diseño y evaluación de políticas públicas diferenciadas desde el nivel nacional y servirán como criterios de planeación y de gestión departamental y municipal.
 
4. LA VISIÓN DE CÓMO Y PORQUÉ LA VIDA Y LA ECONOMÍA DE LAS CIUDADES ESTÁN ATADAS UMBILICALMENTE AL DESARROLLO DEL SECTOR RURAL, acompañada de estadísticas que confirman las consecuencias que tiene hoy en Colombia haber ignorado esa relación entre el campo y la ciudad. Por ejemplo, estadísticas sobre el aumento de las brechas, medido y comparado por indicadores sociales.
 
5. UNA INDAGACIÓN PRELIMINAR EN 607 MUNICIPIOS –QUE ABRE CAMPOS INSOSPECHADOS DE INVESTIGACIÓN Y DEBATE POLÍTICO Y ACADÉMICO– SOBRE LA RELACIÓN ENTRE HEGEMONÍA O ALTERNANCIA ELECTORAL, LOS NIVELES DE BIENESTAR Y EL GRADO DE RURALIDAD DEL MUNICIPIO. Esta indagación se hizo con un modelo de análisis construido por el Equipo del Informe.

La conclusión general es que en los municipios con mayores niveles de persistencia política—entendida como el grado de control de las elecciones por parte de un movimiento o partido—hay más necesidades básicas insatisfechas, más miseria y más precariedad en los servicios.
 
6. EL ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO (IDH) DE COLOMBIA HASTA 2010, CON DESAGREGACIÓN POR DEPARTAMENTOS Y MUNICIPIOS. Es la primera vez que el IDH se calcula para casi todos los municipios de Colombia (con pocas excepciones, donde no hubo información disponible), a partir de los datos del último censo.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH)  del país aumentó 6 puntos entre los años 2000 y 2010, –pasó de 0,78 a 0,84– en consonancia con la tendencia mundial. Alegra que el país haya avanzado. Pero el asunto crucial es que hay grandes diferencias entre departamentos y entre municipios, tanto en los valores absolutos, como en el ritmo con que se avanza.
 
7. UN ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO AJUSTADO (MODIFICADO) SEGÚN LA VIOLENCIA (HOMICIDIOS Y DESPLAZAMIENTO) Y LA CONCENTRACIÓN DE LA PROPIEDAD RURAL. El resultado es inquietante: el IDH ajustado es  menor en 5 puntos que el IDH convencional, en las mediciones de la última década.

Se confirma así el impacto negativo de la violencia y de la concentració de la tierra sobre una vida larga y saludable. No acceder a la tierra impide que ésta sea una fuente permanente de ingresos para millones de pobladores rurales.
 
8. LA COMPRENSIÓN DE LO RURAL CON UN ENFOQUE TERRITORIAL, NO SOLO AGROPECUARIO, NO SIMPLEMENTE DEMOGRÁFICO, NI APENAS PRODUCTIVO.

La definición de territorio que adopta el Informe abarca siete dimensiones:


Espacial: ocupación del territorio.
Económica: explotación y aprovechamiento de los recursos del suelo y del subsuelo.
Ambiental: uso sostenible de los recursos naturales.
Social: relaciones y situación de los grupos o asentamientos humanos.
Cultural: imaginarios, identidades y cosmovisiones.
Política: monopolio de la seguridad y control del territorio y la población.
Institucional: reglas de juego y papel de la intervención pública.

El Informe entiende que lo rural, en el mundo de hoy, no es comprensible sin las nuevas y prometedoras actividades productivas, que cohabitan con las agropecuarias tradicionales, y en muchos lugares las desplazan.
 
Al incorporar esta mirada territorial al mundo rural, los actores políticos, sociales, económicos y técnicos deberán considerar agendas más amplias sobre las relaciones con la naturaleza y la sostenibilidad de ciertos modelos de desarrollo en cada una de las regiones de Colombia.
 
Gracias a esa perspectiva, lo rural recobra importancia en un mundo globalizado en el cual la demanda de alimentos (seguridad alimentaria), materias primas y recursos naturales como el agua, se ha tornado crítica.
 
 
9. UN LLAMADO CATEGÓRICO AL ESTADO PARA QUE RECUPERE FUNCIONES DE REGULACIÓN E INTERVENCIÓN QUE NUNCA DEBIÓ ABANDONAR O DELEGAR A LAS FUERZAS DEL MERCADO QUE OPERAN EN EL SECTOR RURAL.

¡La problemática rural necesita de más Estado en el mercado y menos mercado en el Estado!
 
¡El sector rural debe abrir las puertas de la modernización con un Estado más interventor y regulador!

          
La intervención y regulación del Estado deben calibrarse en función de las virtudes y limitaciones del mercado, con respeto por los preceptos del Estado social de derecho y de la democracia, y con una ponderación sobre lo que pueden aportar Estado y mercado al avance de desarrollo humano.
 
10. LA DISTINCIÓN ENTRE CONFLICTO RURAL, CONFLICTO AGRARIO Y CONFLICTO ARMADO Y LAS RELACIONES ENTRE ELLOS.

d61.jpgEl Informe define conceptualmente estas diferenciaciones y establece el tipo de relaciones entre ellos.
 
Esta distinción amerita una pausa y cierto detalle porque su comprensión y aplicación en la identificación de los problemas y en la definición de futuras políticas públicas puede ser muy relevante para diferenciar problemas relacionados, pero distintos que requieren soluciones diferentes, pero complementarias.
 
El Informe habla de un conflicto rural no resuelto porque el proceso de modernización quedó trunco, la estructura de tenencia de la tierra no se desconcentró, el orden social jerárquico ha sobrevivido y el acceso a los recursos de poder político no se democratizó. Por eso se afirma que el orden social rural no se transformó.
 
El conflicto rural es complejo porque a la cuestión no resuelta de la tenencia de la tierra se sumó la disputa de actores armados no estatales por el control del territorio y de todo lo que este implica (población, recursos legales e ilegales, identidades, soberanía e instituciones).
 
El conflicto rural involucra el conflicto agrario y el armado interno. Pero aunque ambos tienen como escenario el mundo rural, se diferencian por sus objetivos, sus protagonistas, el papel estratégico de la tierra en uno y otro, y las prácticas a las que apelan los actores. La lucha por la tierra, por condiciones de bienestar y por inclusión política es el motor del primero; el control del territorio y de la población y la disputa de soberanía al Estado animan al segundo.
 
El actor, por excelencia, del conflicto agrario es el campesinado a través de la organización y la movilización social. Los protagonistas del conflicto armado son la guerrilla y los paramilitares mediante su capacidad de ejercer coerción armada para disputarle soberanía al Estado.
 
En el primer caso, la tierra en un fin en sí mismo y ésta se convierte en un factor de poder político y de prestigio. En el segundo, la tierra es además un medio de acumulación (poder económico) y un mecanismo de de control territorial y legitimación de actividades ilícitas (para garantizar corredores de paso en una lógica militar o, rutas de tráfico en una lógica criminal).
 
La reforma agraria como vía institucional o las invasiones y tomas de tierra como vía extra institucional son las prácticas propias de los actores involucrados en el logro de los objetivos que mueven el conflicto agrario. La violencia y el terror definen las prácticas de los grupos armados ilegales.
 
El conflicto agrario y el armado terminan relacionándose a través de sus efectos: el desplazamiento de la población y el despojo de tierras. Porque la tierra se convierte en un instrumento de la guerra y por ello, es objeto de expoliación y despojo por vías de hecho, o mediante la utilización ilegal de instrumentos jurídicos. Y la población es el objetivo del control y, por ello, susceptible de ser desplazada o confinada.
 
El conflicto agrario tiene dos expresiones: una es la deuda social y política del Estado y la sociedad colombiana con el sector rural; otra son los diferentes conflictos por la tierra (entre campesinos y terratenientes, la lucha indígena por la recuperación y reconocimiento de sus resguardos, la de las comunidades afrocolombianas por la titulación de territorios colectivos, el enfrentamiento más reciente entre despojadores y despojados y, los conflictos que empiezan a surgir por la presión de poderosos inversionistas que buscan tierra para proyectos de grandes dimensiones), cuyo corazón es la disputa por los derechos de propiedad.
En el conflicto armado están involucradas la lógica estratégica de la guerra, y la dinámica de la economía ilegal del negocio del narcotráfico, que con sus ganancias exorbitantes ha obrado como combustible en la expansión y degradación del conflicto.
 
11. PLURALISMO DE VISIONES, INTERESES, PERSPECTIVAS Y PROPUESTAS, recogidos en 43 recuadros escritos por expertos, periodistas, líderes sociales, empresarios, investigadores sociales o elaborados por el Equipo a partir de textos clásicos o fuentes documentales.
 
Los 43 recuadros son una fuente de ideas creativas para los reporteros y medios de comunicación. Por ejemplo:
 
LITERATURA Y MUNDO RURAL. Jorge Echavarría, Profesor Asociado de la Universidad Nacional de Medellín, rastrea las representaciones del mundo rural de Colombia, en la literatura de nuestros días y las compara con las de algunas obras anteriores a 1960. Aunque la literatura de hoy se refiere casi siempre a la ciudad, el mundo urbano está latente en una ruralidad urbanizada (Recuadro 1.1).
 
PLAN DE DESARROLLO Y BRECHA ENTRE REGIONES. Al analizar tres tipos de inequidad (intergeneracional, social y regional) recogidos por el actual Plan Nacional de Desarrollo, el Equipo recomienda que los voluminosos recursos por regalías o por ahorro financiero en los fondos de pensiones se usen para consolidar procesos de integración y reducir la brecha entre regiones (Recuadro 2.1).
 
OBJETIVOS DEL MILENIO E ÍNDICE DE RURALIDAD. Los nuevos alcaldes y gobernadores encontrarán un sugestivo análisis sobre el estado de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, teniendo en cuenta el Índice de Ruralidad construido por el Informe y su categorización en tres grupos (centros urbanos, centros intermedios y municipios de alta ruralidad). Documento inédito y muy útil para quienes participen en la elaboración de los próximos planes de desarrollo de Departamentos y Municipios (Recuadro 2.5).
 
DESARROLLO RURAL Y SECTOR MADERERO. Alejandra Ospina, Directora Ejecutiva de la Federación Nacional de Industriales de la Madera (Fedemaderas) describe el estado actual del sector en Colombia (producción, empleo, innovación, oportunidades, potencial, nivel organizacional), analiza la importancia de los beneficios e incentivos tributarios y jurídicos, el comportamiento del crédito y el efecto esperado con los tratados de libre comercio (Recuadro 3.1).
 
PALMA DE ACEITE: ¿MITOS O REALIDADES?  Gabriel Martínez (Secretario General de Fedepalma) y Yamile Salinas (investigadora de Indepaz), discrepan sobre las bondades y riesgos de los cultivos, producción y uso de la palma de aceite en Colombia y su relación con nuevos conflictos por el uso y vocación de los recursos del suelo, y la concentración de la propiedad rural (Recuadro3.3).
 
RECONVERSIÓN DE LA GANADERIA, IMPUESTOS Y DESARROLLO RURAL. José Felix Lafaurie, Presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Ganaderos, declara que el sector –el mayor usuario de la tierra rural—está comprometido en reconvertir la ganadería para recuperar con usos originales no menos de 10 millones de hectáreas. E invita a construir un sistema impositivo que privilegie a quienes destinan la tierra a sus usos potenciales y que sirva para orientar el desarrollo territorial y la transformación productiva (Recuadro 3.4).
 
DESARROLLO HUMANO EN LA AMAZONIA. Natalia Hernández, Coordinadora de Amazonas 2030, explica la importancia de la Amazonia para el desarrollo humano de Colombia y del mundo. La experta detalla los presupuestos mínimos que deben tenerse en cuenta, a partir de un concepto de bienestar que respete las particularidad ambientales de ese ecosistema, sujete las decisiones económicas a las condiciones culturales de sus pobladores y garantice una gestión transparente y la gobernabilidad democrática de ese territorio (Recuadro 3.5).
 
TERRITORIOS RURALES Y VULNERABILIDAD INFANTIL. Miriam de Figueroa, Represente de Unicef en Colombia, nos ayuda a atender por qué un territorio nacional fragmentado genera consecuencias catastróficas en la población infantil y por qué cualquier estrategia debe partir de un enfoque de equidad. En un intento por identificar territorios que concentran las condiciones de vida más difíciles para la infancia, Unicef Colombia elaboró una caracterización a partir de trece indicadores. ¿Cómo usarla y para qué sirve? (Recuadro 4.1).
 
AGENDA COSMOPOLITA Y GLOBAL DE CAMPESINOS, PUEBLOS INDÍGENAS Y COMUNIDADES AFROCOLOMBINAS. El mundo rural cambió y con él las agendas de los movimientos y organizaciones sociales del mundo rural colombiano. Sin embargo, la sociedad urbana de Colombia, el empresariado rural y quienes legislan y gobiernan el sector rural no han tomado nota de esas agendas. En ellas se encuentran muchas de las razones para la esperanza invocadas por el Informe.

El Equipo del Informe las identificó siguiendo el rastro desde el ‘Mandato Agrario de 2003’ hasta el ‘Manifiesto por la Tierra y la Paz’ de 2011, proclamado en Barrancabermeja, el mes pasado, por 18.000 asistentes y 700 organizaciones en el marco del ‘Encuentro Nacional de Comunidades Campesinas, Afrodescendientes e Indígenas’ (Recuadro 4.2).
 
LAS APUESTAS DE LAS MUJERES RURALES. Edilia Mendoza, integrante del Comité Consultivo del Informe y destacada activista de la ´Mesa de Incidencia Política de las Mujeres Rurales Colombianas´ describe la ruta que las organizaciones y redes de mujeres rurales del país se han trazado para desmontar todos los enfoques políticos y modelo de desarrollo que las asumen simplemente como factores productivos y reproductivos (Recuadro 4.3).
 
 
TENSIONES IRRESUELTAS CON EL ESTADO, POR CUENTA DEL CONFLICTO. Una consecuencia nefasta del conflicto armado para la gobernabilidad democrática y el fortalecimiento institucional en el mundo rural es el choque entre las estrategias de recuperación y consolidación militar del territorio por parte del Estado y los modelos comunitarios que los pueblos indígenas, las comunidades afrocolombianas y las organizaciones campesinas han auto gestionado como estrategia para sobrevivir al conflicto; por ejemplo, las Comunidades de Paz, las guardias indígenas o las Zonas de Reserva Campesina (Recuadro 5.5).
 
RESISTENCIA AL CAMBIO Y PERSISTENCIA DE UN ORDEN SOCIAL INJUSTO. Tatiana Acevedo, periodista del El Espectador, amplió para el Informe una columna de opinión suya en la que rescató un episodio histórico, que medio siglo después, ilustra la oposición amenazante de sectores políticos y sociales contra uno de los artífices de la reforma agraria de la década de 1960: el ex presidente de la República, Carlos Lleras Restrepo (Recuadro 6.1).
 
REFORMA AGRARIA: RAZONES DEL FRACASO. El fracaso de la reforma agraria es el fracaso de toda la sociedad para construir democracia. La literatura especializada ha documentado con suficiencia las razones de ese fracaso; por ejemplo, la resistencia al cambio del orden social existe y haber sido fruto de un acuerdo político bipartidista, sin participación de los campesinos en su discusión y diseño. Hay 18 razones más que explican el fracaso (Recuadro 7.1).
 
LÓGICAS TERRITORIALES DE LA GUERRA. Teófilo Vásquez, sociólogo e investigador del CINEP aporta elementos para el debate sobre la relación entre     conflicto armado y el irresuelto problema agrario, la inserción de los actores armados en el narcotráfico y la persistencia del conflicto atribuida a la ausencia del Estado en vastas regiones o al papel de los grupos armados como cazadores de rentas o simples depredadores de recursos. ¿Es el narcotráfico expresión contemporánea del irresuelto problema agrario? ¿La persistencia del conflicto y sus transformaciones estratégicas explican la expansión de los cultivos y no al revés como se suele afirmar? (Recuadro 7.2).
 
LAS DERROTAS DEL CAMPESINADO Y LA GUERRA. Mauricio Uribe López, profesor del CIDER de la Universidad de los Andes, dibuja la ruta de las derrotas acumuladas del campesinado colombiano. La historia de Colombia es la de una acumulación originaria permanente, mediante despojo del campesino para obtención de mano de obra barata y la conversión de la tierra, que es un factor abundante, un factor artificialmente escaso. El fracaso de la reforma agraria, su reemplazo por la política de desarrollo rural integrado, el narcotráfico, la apertura económica, la revaluación y la agroindustria de plantación, configuran el mapa de las derrotas (Recuadro 7.3).
 
PAZ, SEGURIDAD Y DESARROLLO RURAL: LA ÓPTICA DEL ESTADO. El Equipo del Informe se aproximó a la relación entre paz, seguridad y desarrollo rural que tiene hoy el Estado colombiano, a partir de tres documentos oficiales: la Política Integral de Seguridad y Defensa para la prosperidad (Ministerio de Defensa, 2011); Hacia la consolidación de condiciones para un país en paz (DNP, 2010) y el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014.
 
¿Cuál es el concepto de seguridad? ¿Qué variables nuevas incorpora además de las conocidas hasta ahora? ¿Qué importancia atribuye al tratamiento diferenciado por regiones y necesidades? ¿Qué campos nuevos de acción asigna al sector defensa y seguridad nacional? (Recuadro 8.2).
 
LAS VÍCTIMAS TIENEN NOMBRE.  Con frecuencia, los reporteros destacamos más las  circunstancias y motivaciones de los hechos violentos, que la vida de las víctimas. Otilia Mantilla se convirtió en una mujer aguerrida que se atrevía a decir lo que otros no decían, con tal de vivir en una sociedad digna. Le encantaban los niños, tomar fotografías, los vecinos del barrio acudían a ella buscando alivio, salía a las cuatro de la mañana y siempre temía que, en caso de muerte, le fueran a regalar sus niños. Sencillo, pero estremecedor relato sobre la vida de esta víctima del conflicto (Recuadro 9.1).
 
MODALIDADES DE DESPOJO Y ABANDONO DE TIERRA. Con base en los hallazgos del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, del Programa de Recuperación de Tierras del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y de la Superintendencia de Notariado y Registro, el Equipo del Informe condensó las modalidades de despojo y abandono de tierras más recurrentes. El listado es largo (Recuadro 9.2).
 
EL TRANSFONDO DE LA RESTITUCIÓN DE TIERRAS. Alejandro Reyes Posada, curtido investigador de temas agrarios –hoy asesor del Gobierno Nacional– reflexiona sobre el trasfondo político que subyace en la Ley de Restitución de tierras y reparación a las víctimas: la reafirmación por parte del Estado de que la violencia no es un modo lícito para adquirir la propiedad de la tierra y la necesidad de replantear la estrategia de seguridad nacional porque, a partir de ahora, hay un nuevo grupo de adversarios: los despojados y los despojadores (Recuadro 9.3).
 
LEY DE VÍCTIMAS: LOGROS Y TAREAS PENDIENTES. Para Cristian Salazar Volkman, Representante en Colombia de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, no hay duda de que la Ley de víctimas y restitución de tierras es un acto de justicia, con debilidades y fortalezas. ¿Qué tanto se avanzó con ella y qué quedó pendiente? (Recuadro 9.4).
 
SEIS CLAVES PARA EL ÉXITO DEL DESARROLLO AGRICOLA. No hay fórmulas mágicas, pero sí aprendizajes que arrojan luces sobre cómo hacer bien las cosas y aprovechar los errores ajenos. Una investigación auspiciada por la Fundación de Bill & Melinda Gates, identifica seis claves para el éxito del desarrollo agrícola. ¿Se aplican en Colombia? (Recuadro 10.2).
 
LA LEY GUBERNAMENTAL DE DESARROLLO RURAL. El Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo Salazar, anticipa el esquema general de la ley de desarrollo rural, dirigida a consolidar la agricultura y el sector rural como factores estratégicos en el plan nacional de desarrollo.
 
Tres objetivos comparte el Gobierno con la Reforma Rural Transformadora que propone este Informe de Desarrollo: reducir la pobreza, superar las diferencias regionales y sentar las bases de un modelo de desarrollo rural social, justo, equitativo, eficiente y sostenible (Recuadro 10.3). 
 
 
GESTIÓN DEL AGUA Y CULTURA DEL RIEGO. Jorge Torres, ingeniero agrónomo y empresario arrocero del Tolima, señala las bondades de lograr en Colombia una gestión adecuada del agua para consumo humano, la agricultura, la industria, la generación de energía y la recreación. La preservación de las cuencas, el almacenamiento adaptado a las demandas, la movilidad social y la construcción de una ética y cultura del riego, son prioridades nacionales (Recuadro 11.3).
 
LOS TLC: ¿ESTAMOS PREPARADOS? Juan Lucas Restrepo, Director Ejecutivo de Corpoica, encuentra alentador que el 10% de los ingresos nacionales por regalías provenientes del sector minero puedan ser destinados al desarrollo tecnológico y la innovación, que se estén pensando esquemas de financiación para promover la colaboración entre actores y que se avanza en la identificación de una agenda nacional de investigación.  ¿Lograremos que nuestro desempeña agrícola no siga siendo pobre y su promedio inferior al de la economía nacional, que la productividad de muchos de nuestros cultivos no se mantenga estática y por mucho tiempo y que los costos de producción no aumenten y la rentabilidad disminuya? (Recuadro 11.2).
 
CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN EN EL AGRO COLOMBIANO. Diego Miguel Sierra, investigador principal del INDH 2011 y Director General de la Corporación para Investigaciones Biológicas (CIB), retrata las disparidades de los principales cultivos y cadenas agroindustriales en términos de productividad, mercados y competitividad. ¿En qué estado están las grandes, medianas y pequeñas ligas de productores agropecuarios? (Recuadro 11.3).
 
COMPETITIVIDAD Y DESARROLLO DEL SECTOR AGROPECUARIO. El Director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Hernando José Gómez, comenta los cuatro factores que, a juicio del Gobierno, ofrecen hoy una oportunidad para el crecimiento sostenido del sector agropecuario y los obstáculos para lograr costos de producción y comercialización rentables para los negocios. (Recuadro 11.4).
 
EL PAPEL DE LA UNIÓN EUROPEA. Fernando Cardesa, Embajador-Jefe de la Delegación de la Unión Europea en Colombia, destaca la Agenda de Cooperación pactada con el Gobierno Nacional para acompañar los nuevos emprendimientos del país en materia de desarrollo rural. En particular, el empeño por fortalecer la institucionalidad en las zonas rurales con actores públicos y privados, y el fortalecimiento de las economías campesinas; dos objetivos considerados también por la Reforma Rural Transformadora que propone este Informe (recuadro 12.1).
 
EL PAPEL DE LOS ESTADOS UNIDOS. Michael McKinley, embajador de los Estados Unidos en Colombia, subraya el apoyo de Washington al empeño del gobierno por restituir integralmente los derechos y los bienes, a quienes por efecto de la violencia, han sido despojados de ellos. Tras advertir que no será una tarea fácil por la situación del sector rural, el uso de los suelos y la alta concentración de la propiedad rural, anuncia el apoyo a un programa masivo e intensivo de titulación y formalización de la propiedad (Recuadro 12.2).
 

12.  AMPLIA  FUENTE DE RECURSOS GRÁFICOS E INFORMACIÓN ESTADÍSTICA. Para facilitar la lectura y comprensión de los problemas y propuestas,  el  Informe ofrece:

 
12 mapas, en los que se destacan el del índice de ruralidad, el del índice de desarrollo humano municipal y el del índice de vulnerabilidad municipal.
 
40 gráficos, como por ejemplo, el del índice de concentración de tierras y áreas de palma de aceite; el que compara el índice de ruralidad con el índice de avance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, desagregado por departamentos; el grado de ruralidad y la incidencia de los homicidios políticos; la expulsión nacional de desplazados entre 1997-2010; la productividad agrícola por área cultivada, el crecimiento de la actividad agropecuaria y el desempleo rural, etc.
 
3 diagramas: el que explica los componentes del conflicto rural, el que muestra los rangos de Gini de propietarios entre 2000-2009 y el que enuncia los factores del modesto desempeño sectorial.
 
40 cuadros, sobre temas tan disímiles como la estructura de la propiedad rural, según rangos UAF, el crecimiento porcentual de los tamaños de propiedad; indicadores de mercado laboral por sexo y zona; cambios en el Gini de propietarios en los departamentos entre 2000-2009; efecto de la persistencia política y de la ruralidad sobre indicadores sociales; estimación de tierras abandonadas o despojas, y porcentaje de familias desplazadas en el momento del desplazamiento, según región; etc.
 
5 tablas: la que relaciona las instituciones públicas del sector agropecuario entre 1990-2010; la que reseña los instrumentos de política pública para el sector agropecuario; la que resume los referentes para una política de género y grupos étnicos; la que destaca las prioridades en la política productiva; y la que compendia los componentes de una política integral de tierras.
 
43 recuadros con las características ya descritas en la sección 11 de esta guía.
 
3 anexos técnicos. A (estadísticas de desarrollo humano), B (los nuevos indicadores de desarrollo humano construidos especialmente para este Informe) y el C (con las notas técnicas sobre cómo se construyeron el índice de ruralidad, cómo se calculó la convergencia urbano-rural, cómo se construyó el índice de vulnerabilidad; cómo se midió la persistencia política.
 
Al final de cada uno de los 12 capítulos en los que está dividido el Informe, el lector encontrará las referencias bibliográficas citadas en cada caso, más bibliografía de consulta relacionada con el tema prevalente en cada capítulo.

La versión electrónica del Informe como del Resumen Ejecutivo, se encuentran disponibles en:

http://pnudcolombia.org/indh2011/
 
 

Para mayor información:


Carlos Alberto Chica
Coordinador de Comunicaciones
Informe Nacional de Desarrollo Humano
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
Avenida 82  10-62 Piso 2
57-1-488-90-00, extensión 448

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Publicado el 30 de Septiembre de 2011
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