El 1 de junio de 2011 será recordado como un día histórico para el país:
después de un largo proceso de debate, el Congreso de la República
aprobó a Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras. Las Naciones Unidas celebran este compromiso político promovido por el
presidente Juan Manuel Santos y el Gobierno colombiano y reconocen el
alto valor de las palabras del Presidente cuando declaró que si esta ley
iba a convertirse en realidad habría valido la pena ser Mandatario.
Por: Bruno Moro, Coordinador Residente y Humanitario del Sistema de Naciones Unidas y Representante Residente del PNUD en Colombia.
Ahora la ley es una realidad. No es una ley perfecta, por las difíciles negociaciones entre intereses y actores
diferentes y seguramente algunos aspectos podrían
mejorarse para una mejor adhesión a los estándares internacionales y de
garantías de la participación para las víctimas. Pero es una buena ley y hay
márgenes en fase de implementación para garantizar una adaptación a las
necesidades, intereses y derechos de las víctimas.
En
este momento, sin embargo, nos parece importante subrayar su significado
profundo para el país: el haber puesto en el centro del debate político
nacional el tema de la centralidad de las víctimas y de sus derechos. En
particular nos parece oportuno subrayar algunos aspectos significativos de
la nueva ley: la definición amplia de víctima que permite el pleno
reconocimiento de todos sus derechos; y el proceso de restitución de tierra a
campesinos desplazados y despojados en base al principio de inversión de la
carga de la prueba.
Hacemos
un reconocimiento especial a los congresistas que han hecho posible este
resultado, en particular a los coordinadores de los ponentes en Cámara y Senado
que han trabajado con compromiso y dedicación a esta ley en los últimos tres
años. El decidido apoyo del Presidente de la República ha sido
fundamental, así como del Vicepresidente, de los Ministros del Interior y
Justicia y de Agricultura. Relevamos el rol de la sociedad civil, de las
organizaciones de derechos humanos y de víctimas que incansablemente revisaron
y presentaron nuevas propuestas de texto. Fundamental el aporte de las
víctimas, que pese a las amenazas levantaron su voz y dejaron claros sus
planteamientos.
El
Sistema de Naciones Unidas y sus socios de la cooperación internacional han
apoyado y acompañado desde 2008 las audiencias congresionales, los foros
regionales con las víctimas y ha apoyado constantemente el proceso en dos
aspectos fundamentales: primero, resaltando la relevancia de fundamentarse en
los parámetros internacionales de derechos humanos en el marco del
conjunto de principios de justicia transicional (derechos a la verdad, a la
justicia, a la reparación y garantías de no repetición); y luego, acompañando
el esfuerzo del Estado, de la sociedad civil y de las organizaciones de
víctimas para lograr una solución basada en el diálogo, el consenso y la
participación de todos los actores sociales e institucionales, con énfasis en
la participación de las víctimas y de las regiones más afectadas por el
conflicto.
Nos
comprometemos a apoyar el proceso de implementación de la Ley para garantizar la
centralidad de las víctimas y el pleno reconocimiento de sus derechos. Es
esencial prestar atención especial a la protección de líderes/ezas de
organizaciones de víctimas, de reclamantes de tierra y a la consulta previa
para pueblos indígenas y afrodescendientes. Aunque
celebremos este momento, no podemos olvidar que siguen las amenazas y los
asesinatos de líderes y liderezas de victimas que luchan por su tierra y sus
derechos.
En
este contexto, nos parece muy significativo que en la agenda de la próxima
visita del secretario General de Naciones Unidas a Colombia (10-12 de junio),
Ban Ki Moon acompañe el Presidente de la República como testigo
en el acto oficial de sanción de la
Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, un acto que asume
un profundo significado simbólico para el país y el mundo.
Hace algunos años la ONU
lanzó su visión de una “agenda para la paz” en el mundo, y propuso
un enfoque de construcción de paz multidimensional que incluye las reformas
políticas, sociales, económicas y culturales necesarias para enfrentar las
causas estructurales de los conflictos. Sin duda los derechos de las víctimas,
la restitución de las tierras, así como la propuesta de un nuevo modelo de
desarrollo rural incluyente y equitativo son pasos fundamentales en la
dirección del cumplimiento de una “agenda para la paz” en Colombia.
Documentos relacionados (PDF)
ABC LEY DE VÍCTIMAS ELABORADO POR MININTERIOR
INFORME DE CONCILIACIÓN AL PROYECTO DE LEY 213 DE 2010 SENADO
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Volver - Noticias del PNUD - PNUD en los mediosPublicado el 02 de Junio de 2011
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