Los participantes reconocieron logros significativos en el país, como son el reconocimiento constitucional de la calidad étnica y multicultural de la nación y una ampliación de la atención del Estado a las comunidades indígenas. Pese a ello, se señaló que persiste una crisis humanitaria reflejada en hechos como que las 2/3 partes de los asesinatos selectivos a grupos vulnerables en el 2009 han sido de miembros de pueblos indígenas, en un promedio de 3 por semana. Así mismo, y como consecuencia de la presión que ejerce el conflicto sobre los territorios indígenas, el confinamiento, la desnutrición y el hambre se han vuelto realidades generalizadas que cobra la vida de miembros de estas comunidades en particular de los niños y las niñas. Esta situación incluye a los pueblos en vía de extinción como los nukak-makú cuya población se ha visto cada vez más reducida en los últimos años. Por eso los miembros de las comunidades indígenas y los representantes de las Naciones Unidas hicieron un llamado al conjunto de la sociedad colombiana para dimensionar la gravedad de esta situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, culturales y políticas.
“Cada asesinato de un ciudadano indígena debería ser una tragedia nacional. Cada hombre o mujer asesinada en los territorios indígenas de Colombia significa para el país una mayor pérdida de tradiciones, cultura, patrimonio y conocimiento. La riqueza de Colombia como nación incluye a los pueblos indígenas, su fuerza movilizadora y solidaria de la que siempre tendremos mucho que aprender”, señaló Bruno Moro, coordinador de la ONU en Colombia y representante del PNUD.
Participaron por las Naciones Unidas, Bruno Moro, coordinador Residente/Humanitario y Representante del PNUD; Christian Salazar, director de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; Jean-Noel Wetterwald, representante de ACNUR.
Participaron por las organizaciones indígenas Albenis Tique, representante del Pueblo Nasa; José Libardo Paí Nastacuas y Gilman Eder Urgos, representantes del Pueblo Awa; Rafael Guayabo y Vicente Chipiaje en representación de los pueblos Curripaco, Acatisema y Sikuani; Alberto Guasiruma, representante del Pueblo Embera; Gustavo González, representante del Pueblo Jitnu; Dennis Cabezón, representante del Pueblo Wounaan. El evento fue cerrado por el Consejero Mayor de la ONIC, Luis Evelis Andrade Casama.
Mensaje del Secretario General de la ONU con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo
9 de agosto de 2009
Los pueblos indígenas del mundo —370 millones en 70 países— son los custodios de algunas de las zonas con mayor diversidad biológica de la Tierra. Hablan la mayoría de los idiomas del mundo y sus conocimientos tradicionales, su diversidad cultural y sus modos de vida sostenibles constituyen una valiosa contribución al patrimonio común mundial.
La aprobación de la Declaración de la Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas por la Asamblea General en 2007 constituyó un hito en la lucha de esos pueblos en pro de la justicia, la igualdad de derechos y el desarrollo. Además, recientemente se han adoptado medidas positivas en el plano nacional; algunos gobiernos han pedido perdón a los pueblos indígenas por las injusticias del pasado y otros han promovido reformas legislativas y constitucionales.
No obstante, los pueblos indígenas siguen siendo uno de los grupos de población más marginados, ya que padecen desproporcionadamente una situación de pobreza y de acceso insuficiente a la enseñanza. Muchos se enfrentan cotidianamente a la discriminación y al racismo. Con demasiada frecuencia sus idiomas se ven sometidos a restricciones o se ven amenazados de extinción, al tiempo que sus territorios se sacrifican para realizar en ellos actividades de minería y de deforestación.
Además, los pueblos indígenas suelen tener bajos niveles de salud como consecuencia de la pobreza, la malnutrición, la contaminación ambiental y la insuficiente atención sanitaria. Habida cuenta de ello, la observancia el presente año del Día Internacional se centra en la amenaza del VHI/SIDA. Es esencial que los pueblos indígenas tengan acceso a la información y a la infraestructura necesaria para la detección, el tratamiento y la protección.
En particular, los insuficientes progresos en materia de salud son indicios de la existencia en muchos países de una brecha persistente y profunda entre el reconocimiento oficial de los derechos de los pueblos indígenas y la situación real sobre el terreno. En este Día Internacional, hago un llamamiento a los gobiernos y a la sociedad civil para que actúen con urgencia y determinación para eliminar esa brecha en lo concerniente a la aplicación con la plena colaboración con los pueblos indígenas.