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TUMACO RECLAMA ATENCIÓN

TUMACO RECLAMA ATENCIÓN

Tomado de Hechos del Callejón. Mayo 2008

Lo que pasa en Tumaco es un reflejo de la situación de Nariño, que en 2007 fue el departamento más afectado por la violencia. En este municipio de 170 mil personas hay registradas, según el Gobierno, 2.317 familias desplazadas, aproximadamente 10.100 ciudadanos. En los últimos años se han formado nueve barrios de familias desplazadas. La presencia de grupos armados ilegales, el narcotráfico y la lucha por la tierra son las principales causas de la situación.

Una bandera de Colombia y una bandera de la paz ondean en lo alto y dan la bienvenida al barrio Nuevo Milenio, en Tumaco. Tras ellas, sobre la arena y el pantano que alguna vez fue un manglar, han levantado su refugio cientos de hombres, mujeres, ancianos, jóvenes y niños afrocolombianos cuya vida transcurría a lo largo de los ríos que atraviesan el municipio. El agua, que era su fuente de vida, ahora la cargan los niños al hombro en galones.
“Venimos del río Chagüí y del río Mira –cuenta Heriberto Mantilla-. Aquí nos conseguimos una canoa y un par de canaletes y por las noches, a las 7, salimos a pescar. Como el trasmayo (red) es pequeño, sólo da para comer”. Cuando se consiguen conchas, los jóvenes las recogen y las venden por centenas. “Vale a 10 mil el cientico”.
Con angustia buscan cómo sobrevivir cada día. “Lo que nos mata es que no hay fuentes de trabajo”. Como éste, hay 9 barrios en Tumaco conformados por población que se ha visto forzada a abandonar los ríos y sus tierras. “Hasta el momento tenemos 2.317 familias registradas en Tumaco, que representan aproximadamente 10.100 personas”, dice Román Mora, coordinador de Acción Social en el municipio. Un número alto si se tiene que este es un municipio de 170 mil habitantes. “Tenemos problemas de debilidad institucional en Tumaco, que dificultan la atención. Aquí no son fuertes ni el ICBF, el Sena ni el Incoder”, dice.
Solamente en 2007, por ejemplo, Acción Social tiene registradas 300 familias desplazadas al municipio, mientras que la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, Codhes, estima la movilización forzada –que en algunos casos ha implicado salidas y retornos- de aproximadamente mil familias en el mismo año.
El desplazamiento es un problema serio en Tumaco, advierte el Secretario municipal de Planeación, Víctor Gallo. “Hay varios barrios de invasión conformados en su mayoría por desplazados, que se han ubicado en zonas de bajamar, que se inundan cuando sube la marea. Como son zonas no aptas para construir, no son adjudicables. Por eso, tenemos una tarea ardua de gestión para relocalizar a estas familias hacia zonas más seguras.  Ahora va a comenzar una primera reubicación en tierra firme con 192 viviendas. Tumaco va a necesitar mucho apoyo”.
Un altísimo porcentaje de la población desplazada hacia Tumaco es afrocolombiana, señalan los Consejos comunitarios de comunidades negras, organizaciones que representan a los territorios colectivos, y que advierten que este también es un problema de discriminación étnica.
 “No existen estadísticas desagregadas sobre desplazamiento forzado de indígenas y afrocolombianos, lo que impide establecer lo suficientemente bien la situación de comunidades y poblaciones más vulnerables. La no visibilización de la crisis humanitaria de los afrocolombianos es común en documentos de política pública y en los informes de entidades nacionales, regionales y locales”, indica un informe de la Procuraduría.

SITUACIÓN DE NARIÑO Y RAZONES DEL DESPLAZAMIENTO
Lo que pasa en Tumaco es un reflejo de la situación de Nariño, que en 2007 fue el departamento más afectado por la violencia. Mientras en la mayoría de los departamentos los índices de violencia descienden, en Nariño aumentan.
Acción Social señala que en el 2007 Nariño registró la salida de 19.284 personas. Para Codhes, el año pasado ubicó a Nariño con la situación más grave del país, superando incluso a Antioquia.
El número de homicidios también aumentó significativamente desde 2005. En sólo 2007 se presentaron 778 casos, según la Policía nacional.
Durante los últimos años, señala el Observatorio de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República, “han aumentado los homicidios relacionados con la confrontación armada, es decir aquellos relacionados con muertes en combate entre miembros de la Fuerza Pública e integrantes de los grupos armados irregulares, con enfrentamientos entre grupos armados, así como producto de ataques directos de la guerrilla o víctimas por actos de terrorismo”.
También se han elevado los homicidios relacionados con la delincuencia organizada en varios municipios, entre ellos Tumaco, “ya sea por combates iniciados por la Fuerza Pública, enfrentamientos entre bandas o bajo la modalidad de sicariato”, concluye el Observatorio.
Gran parte de esta situación se debe a que Nariño es el departamento con mayores extensiones de cultivos ilícitos, como lo indica el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito. Se concentra actualmente el 20% de la producción nacional. A su vez, Tumaco es el municipio con mayor área cultivada de coca en el país, con 7.128 hectáreas en 2006 y un alto potencial de producción de cocaína.
La producción, la movilización y el comercio de la coca atrajeron a la región a colonos cultivadores, comercializadores y transportadores de droga que en su paso por el río hacia la costa pacífica atropellan a campesinos, indígenas y afrocolombianos.
Además de la coca, hay otra causa del desplazamiento: la fumigación aérea de los cultivos, dice Jorge García, dirigente de la Red de Consejos Comunitarios de Comunidades Negras, Recompaz. “La gente también se viene de los ríos para Tumaco porque les han fumigado los cultivos, han contaminado los ríos y matado animales y bosques”, afirma.
La concentración de la coca en la región ha agravado los problemas de violencia generados por la presencia de las guerrillas de las Farc y el ELN desde los años 80 en el departamento y la de los paramilitares a partir de los 90. La lucha por el territorio y por las zonas de narcotráfico ha generado un tercer actor, después de la desmovilización del bloque paramilitar Libertadores del Sur, en julio de 2005. El informe de la Vicepresidencia señala que los “desplazamientos en el sur de Nariño y extorsiones son la nueva página de los grupos emergentes que se apoderan de este departamento”. Mientras en el departamento hay diversas organizaciones de estos grupos, en la zona de Tumaco, las Águilas Negras se han ubicado en la salida de los ríos al mar, donde controlan el comercio de la coca.

DÉBIL PRESENCIA ESTATAL Y LA TIERRA
Además de la presencia de los actores armados y la coca, otras dos razones están provocando el desplazamiento: la débil presencia del Estado y la presión por la tierra. La falta de institucionalidad estatal hace difícil la vida en la zona rural, expresa García: “la gente se viene porque a lo largo de los ríos no encuentra posibilidades. Por ejemplo, no hay educación secundaria, entonces las familias se tienen que venir para que los jóvenes puedan continuar sus estudios”.
Otra de las más importantes causas del desplazamiento es la lucha por el control de la tierra por parte de grupos armados ilegales (especialmente paramilitares y los dueños del negocio de la coca) y de actores legales que están desconociendo la Ley 70 de 1993. Esta norma establece que los territorios habitados por comunidades afrocolombianas son de propiedad colectiva y no se pueden vender ni comprar.
En marzo de 2006, la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales estableció que las empresas Palmeiras S.A. y Palmas Oleaginosas Salamanca, “son ocupantes de mala fe en las tierras del Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera por haber sido ocupadas después de la entrada en vigencia de la Ley 70 de 1993, que establece estos como territorios colectivos”. De esta manera, se dio sentencia a favor de las comunidades.
Un informe de Corponariño, publicado en 2007, revela que “en el municipio de Tumaco en el año 1994 el 91.3% de los predios eran minifundios. En la actualidad se han reducido a 21.7%, puesto que los predios de minifundios fueron negociados por los pequeños productores o grandes empresas para la siembra de palma africana y cría de camarón en cautiverio”.
Según investigación realizada por la Diócesis de Quibdó y la organización no gubernamental Human Rights Everywhere (HREV), “el modelo de plantaciones en Tumaco ha supuesto la tala de bosques y el drenaje de los suelos (para sembrar 456 hectáreas de palma africana se hicieron 86 kilómetros de drenajes y 11 kilómetros de carreteras); el desplazamiento de campesinos hacia el área urbana de Tumaco; la utilización de sicarios para presionar a los campesinos para que vendieran sus tierras, y una serie de violaciones a los derechos laborales y de asociación”.
Este tipo de presiones las relata Lidoro Hurtado, líder del Bajo Mira: “Hemos visto casos de personas que no han querido vender su tierra, pero sus vecinos, por voluntad o por amenaza, vendieron a grandes cultivadores. Cuando van a pasar a su finca, atravesando las de ellos, les ponen obstáculos y los molestan. La gente aguanta hasta que las vence el miedo y la dificultad”.

LIDERAZGOS PARA EL FUTURO
Así como en Tumaco se ven necesidades, se observan también importantes liderazgos y formas de organización. La pérdida de tierras, que para los afrocolombianos es a su vez la pérdida de sus medios de vida digna, ha llevado a los Consejos Comunitarios de Comunidades Negras a luchar por ellas.
Así, el Consejo Comunitario de Bajo Mira y Fronteras cuenta con un Plan de Vida que sus líderes han diseñado para asegurar la supervivencia de sus familias, la posesión de las tierras y la conservación de su medio. Después de estudiar la explotación racional del bosque han concluido que es mejor conservarlo y aprovechar otros recursos, como la siembra de cacao y plátano.
Según el Consejo Comunitario de Bajo Mira y Fronteras, conservará 2.000 hectáreas de bosque y promoverá la certificación de su explotación racional de la madera, con el acompañamiento de Más Inversión para el Desarrollo Alternativo Sostenible (MIDAS), un programa que hace parte del componente social del Plan Colombia.
La Red de Consejos Comunitarios de Comunidades Negras, Recompaz, también ha logrado poner de presente sus problemáticas y sus iniciativas y gestionar proyectos que les permiten resolver algunas necesidades. Hoy reúne a los más importantes líderes de los 14 territorios colectivos que la población afrocolombiana tiene en Tumaco.
Actualmente los desplazados tienen entre 15 y 20 organizaciones legalmente constituidas que conforman la Mesa de Población Desplazada. Con el apoyo del Consejo Noruego de Refugiados, (NRC por su sigla en inglés) ofrece asesoría jurídica y acompañamiento psicosocial. “Los hemos acompañado en lo jurídico porque, por ejemplo, ellos no sabían que podían apelar el fallo de Acción Social que les negaba el registro como desplazados”, dice Andrés Liñeiro, del NRC.
El principal logro alcanzado por la Mesa ha sido la elaboración del Plan Único de Restablecimiento Integral, PIU, realizado con el apoyo de ACNUR, y que es su carta de navegación para buscar la garantía de sus derechos. También lograron, con el apoyo del NRC, incluir dos representantes de la Mesa en el Consejo Territorial de Planeación, quienes están trabajando, como lo cuenta Jáder Chillambo, para incluir en el Plan de Desarrollo Municipal la prevención y protección, la atención humanitaria, el restablecimiento socioeconómico y el fortalecimiento organizativo.
A pesar de la situación que vive a raíz del desplazamiento esta población se está organizando para reclamar sus derechos, sacar adelante sus planes de vida y de restablecimiento y preservar su territorio. Sin embargo, reclama atención inmediata para Tumaco.

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