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Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2010

Las paradojas que caracterizan las políticas públicas y bloquean el desarrollo de El Salvador

(San Salvador, enero 19) Algunos de los principales hallazgos del Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2010 (IDHES) parecen desafiar el sentido común y sugieren la necesidad de una revisión profunda del impacto real que tienen las políticas públicas en el bienestar de la gente.

Uno de estos hallazgos es la existencia de dos grandes paradojas. La “paradoja de las aspiraciones”, consiste en que la población pobre del país,  pese a las dificultades que encuentra a diario para su subsistencia, es bastante optimista con su vida y es bastante indulgente con el desempeño de las instituciones del Estado.

Más información y enlace para descargar el informe

Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2010 Asimismo,  las diferentes instancias estatales, en vez de incorporar en sus planes los reclamos o aspiraciones expresadas por la gente en las diferentes encuestas de opinión pública, más bien han tratado de utilizarlas para elaborar mensajes que provoquen apoyo hacia las políticas que impulsan, así estas vayan en una dirección diferente al sentir de la población más necesitada.

La segunda paradoja, la del “mundo al revés”, consiste en que aquellos que necesitan más atención y apoyo son los que menos beneficios y peor atención reciben de parte del Estado. Esta paradoja hace posible un país en donde se invierte y subsidia más a los ricos que a los pobres; privilegia a los sectores urbanos sobre los rurales, históricamente rezagados en el bienestar; y tolera que ciertos bienes y servicios muy importantes para el bienestar de la población se caractericen por tener las intervenciones del Estado de peor calidad.

La paradoja de las aspiraciones

Las estadísticas ofrecen numerosos ejemplos de la “paradoja de las aspiraciones”. Para el caso, 70% de la población analfabeta o sin educación básica completa, que también presenta las tasas de pobreza más altas, dice sentirse satisfecha con sus vidas. En el caso de las personas con educación superior, el porcentaje de las que no están satisfechas con sus vidas sube a 80%, pese a que sus condiciones socioeconómicas son mucho mejores.

Llama también la atención que a pesar de que El Salvador ocupa en materia de educación pública una de las peores posiciones dentro del Índice de Competitividad Global (Posición 101 entre 133 países según el Foro Económico Mundial 2010), el 77% de la población expresa sentirse satisfecha con el sistema de enseñanza nacional. Esta valoración positiva la comparte el 73% de las personas de nivel socioeconómico muy bueno, y el 75% de las de nivel muy malo.

Por otra parte, más de la mitad de personas analfabetas y sin educación básica dijeron haber tenido dificultades para enfrentar problemas de salud, y sin embargo, 64% dicen estar satisfechas con la salud a la que acceden. En contraste, solamente el 20% de las personas con educación superior dijeron haber tenido dificultades para enfrentar problemas de salud pero sólo el 67% están satisfechas con la salud a la que tienen acceso.

De igual manera, 85% de las personas de ingresos bajos se sienten satisfechas con el servicio recibido y el precio pagado por el agua, pese a que la mayoría no tiene conexión de cañería en su casa o es objeto de frecuentes interrupciones, contra casi un 70% de las personas de ingresos altos. Algo similar ocurre con el transporte colectivo: el 77% de las personas de ingresos bajos —quienes hacen mayor uso de este servicio— dijeron estar satisfechas con la provisión de esta prestación, en contraste con un 57% para las personas de ingresos altos, que generalmente no lo usa.

El Informe contiene muchos otros ejemplos relacionados con este tipo de paradojas que reflejan, por parte de los más pobres, una suerte de “resignación” con sus vidas. Sin embargo, este tipo de acomodo de las expectativas tiende a desempeñar un papel clave en la perpetuación de las desigualdades sociales y obliga a que se hagan más esfuerzos para conocer mejor la valoración y la experiencia del bienestar desde la perspectiva de la subjetividad, ya sea la de un individuo o la de una colectividad.

La paradoja del mundo al revés

La «paradoja de las aspiraciones» corre paralela a otra: la «paradoja del mundo al revés». Esta paradoja hace posible un país en donde se invierte y subsidia más a los ricos que a los pobres; privilegia a los sectores urbanos sobre los rurales, históricamente rezagados en el bienestar; y tolera que ciertos bienes y servicios muy importantes para el bienestar de la población se caractericen por tener las intervenciones del Estado de peor calidad.

Los subsidios no consiguen ser herramientas redistributivas eficaces pues no logran su objetivo de beneficiar a los más pobres. Para el caso, mientras el 10% de la población más pobre recibe solamente el 6.2% de los subsidios al transporte colectivo, energía eléctrica y gas licuado, el 10% de la población más rica del país recibe el 11.2%.

Las cosas no terminan allí. Como lo prueba el Informe, mientras el 40% de las personas de menores ingresos (el equivalente de la población del país con ingresos inferiores a la línea de pobreza) se mira beneficiada solo la tercera parte de las mencionadas erogaciones, el 40% de mayores ingresos se beneficia con el 44.2% de ellas.

Estas inequidades son, en gran medida, el resultado de que al subsidiarse ciertos bienes y servicios —y no a la población de mayores carencias— quienes no tienen acceso a ellos, automáticamente quedan excluidos de sus beneficios.

Debido a que cocinan con leña, por ejemplo, más de la mitad de los hogares rurales no se benefician del subsidio al gas propano.

Asimismo, un 31% y un 50% de los hogares pobres tampoco se ven favorecidos con los subsidios a la energía eléctrica y al agua potable, respectivamente, puesto que no tienen acceso a ellas.

Por otra parte, el 44% de los hogares más pobres tampoco se benefician del subsidio al transporte colectivo porque no hacen un de él.

La regresividad de los subsidios también se aprecia al tomar en cuenta que únicamente el 29% de los subsidios al transporte y el gas licuado benefician a la población rural, pese a que esta representa cerca del 40% de la población total del país, y más del 50% de las personas que viven en pobreza extrema.

Es decir que los pobres, que deberían recibir la casi totalidad de estas ayudas, terminan recibiendo menos incluso que el porcentaje de población que representan, mientras que con los más ricos ocurre lo contrario.

La paradoja del “mundo al revés” también se expresa en el rol que juegan las mujeres en la actividad económica. Pese a que representan la mayoría de la población (en el país hay 112 mujeres por cada 100 hombres), sus tasas de participación en el mercado laboral continúan siendo bajas: apenas el 47.6% de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la población económicamente activa (PEA), mientras que la participación de los hombres alcanza el 81%.

Otra área en la que se expresa la paradoja del “mundo al revés” tiene que ver con el hecho de que la calidad de las intervenciones del Estado suelen ser de peor calidad en aquellas áreas o mercados que tienen mayor impacto el nivel de bienestar o malestar de la gente.

Veamos algunos ejemplos:

·         La provisión de agua es motivo constante de frustraciones: falta de acceso al vital líquido para amplios segmentos de la población, fallas en la medición del consumo, intermitencia en el servicio, cambios en precios. La Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) es el proveedor que recibe la mayor cantidad de denuncias por parte del público: hacia finales del 2010 concentraba el 68.5% de los reclamos recibidos por la Defensoría del Consumidor (DC).

·         Por otro lado, la población señala los medicamentos como el producto o servicio con mayor insatisfacción con respecto al precio. Más de la mitad del gasto privado en salud se destina a la compra de medicamentos, y las familias gastan un promedio del 2.8% de su presupuesto a la compra de medicinas.

·         El transporte colectivo, por su parte, es el sector sobre el cual la población expresa los mayores niveles de insatisfacción, y sin embargo es un sector en el que no existen mecanismos para que la gente canalice sus reclamos. Las quejas sobre la calidad de este servicio son compartidas por usuarios y no usuarios. Los primeros ven en el transporte colectivo el espacio de mayor inseguridad debido a los asaltos y homicidios que ocurren al interior de las unidades de transporte. Los no usuarios lo perciben como fuente de contaminación, congestionamiento y peligros derivados de la conducción temeraria que caracteriza a los motoristas de dichas unidades.

Con todo, el Estado viene mostrando mucha tolerancia hacia la incapacidad probada de este sector. En 1995 se estableció por ley la obligatoriedad del seguro contra daños, pero todavía no ha entrado en vigencia. La ley también establece el retiro de circulación de los buses de más de 15 años de funcionamiento, pero su puesta en aplicación ha sido postergada más de 10 veces por la Asamblea Legislativa, producto de lo cual la edad promedio de los buses que circulan en las zonas urbanas es de 19 años.

El Informe documenta estos y otros casos en los que se encuentra un Estado muy débil en su capacidad de garantizar un funcionamiento de estos sectores en pro del bienestar. Además el Informe señala que en muchas ocasiones se han priorizado las soluciones cortoplacistas por encima de las estructurales. Uno de los ejemplos es el sector energético.  Los altos precios de energía obedecen a que el país se ha vuelto más dependiente de la generación de energía a base de petróleo, y sin embargo ha destinado más recursos a otorgar subsidios al precio que a invertir en la diversificación de la matriz, especialmente con energías renovables.

El documento señala una serie de debilidades en las instituciones encargadas de la definición de políticas o de la regulación de sectores clave, que en parte se derivan de la falta de independencia política de la que adolecen estas instituciones.  Es por esto que se propone una agenda de fortalecimiento institucional que incluye medidas tales como la incorporación de mecanismos que blinden a las máximas autoridades de los entes reguladores de los vaivenes políticos y la creación de entes reguladores independientes en los sectores que continúan estando bajo la regulación de ministerios sectoriales (caso de transporte colectivo e hidrocarburos).

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Publicado el 19 de Enero de 2011
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