Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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ASÍ ARRANCÓ EL FORO DE POLÍTICA DE DESARROLLO AGRARIO INTEGRAL

1200 representantes de la sociedad civil participan desde hoy y hasta el miércoles del “Foro de desarrollo agrario integral” organizado por la Universidad Nacional -Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz-  y las Naciones Unidas en Colombia.
Las propuestas que se recojan en estos tres días serán entregadas a la mesa de conversaciones del Gobierno y las FARC-EP, en La Habana.
 
"Colombia no está condenada a vivir otros 50 años de guerra y 100 años de soledad sino que tiene la posibilidad concreta de transformarse en una tierra de paz": Bruno Moro.

Bogotá, 18 de diciembre de 2012. Con la asistencia de 1.200 delegados de 15 sectores de la sociedad civil de 32 departamentos del país- comenzó este lunes en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en Bogotá, el "Foro de Política de Desarrollo Agrario Integral - enfoque territorial" que se  extenderá hasta el miércoles 19 de diciembre.
 
Durante los tres días del encuentro, a través de 20 Mesas de Trabajo la sociedad civil  participará en la elaboración y presentación de propuestas que llegarán a la Mesa de Conversaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP en La Habana (Cuba)  con el fin de que se conviertan en insumos de utilidad para la discusión del primer punto de la Agenda con la que trabajan: Política de Desarrollo Agrario Integral.
 
Durante la instalación del evento el rector de  la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, recordó que Colombia ha vivido desde hace casi medio siglo un conflicto armado interno que ha producido dolor y sufrimiento a la sociedad, así como heridas difíciles de sanar. "Este esfuerzo que hoy iniciamos debe prepararnos para la construcción de una solución a este largo enfrentamiento, y para examinar y preparar una sociedad colombiana pos-conflicto”, dijo Mantilla.
 
“Se deben sumar los aportes en temas de paz, reforma agraria, reforma territorial y desarrollo sostenible, entre otros (...) Decidimos asumir el compromiso de contribuir al proceso desde la academia y, con tal fin, creamos el Centro de Pensamiento y Seguimiento a los Diálogos de Paz, un espacio académico que junto a la oficina de Naciones Unidas fue designado por la Mesa de Conversaciones para realizar este foro”, precisó.
 
Según Mantilla, la idea es que este foro sirva como punto de partida para la construcción de un diálogo en el que diferentes grupos e intereses de la Nación se congreguen para ayudar a resolver problemas crónicos como lo son la ausencia de paz y la profunda crisis rural.

Bruno Moro, coordinador residente y humanitario de las Naciones Unidas en Colombia, recordó que el objetivo del Foro es garantizar la participación decidida de todos los actores de la sociedad. "Ustedes representan la pluralidad y la diversidad social  y territorial de Colombia y con su presencia y experiencia contribuirán a construir una paz basada en el diálogo y en la participación activa y constructiva”, dijo Moro.
 
"Colombia ha tomado una decisión histórica y ha optado por el diálogo como instrumento para la superación del conflicto armado. Es la decisión más importante en la historia de la Nación, una decisión que ha levantado una enorme esperanza en el país y en el mundo", añadió y recordó que de acuerdo con las Naciones Unidas el camino a la paz se construye con pasos significativos  orientados a tratar las causas de los conflictos y la exclusión política o económica, y la discriminación disminuyen las posibilidades de una paz sostenible.
 
Según el también Representante del PNUD, la experiencia internacional ha demostrado que el camino de la paz se basa en dos pilares fundamentales: "Se construye con pasos significativos, orientados a tratar las causas de los conflictos. Y,  adicionalmente la paz es sostenible si se construye con la participación activa de la sociedad".

Por eso, citando al secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, recordó : "Para construir la paz es necesaria la participación en el proceso de amplios sectores de la sociedad. Los acuerdos  políticos inclusivos pueden ser más difíciles de negociar pero resultan más sostenibles”. (informe Secretario General octubre 2012).
 
"Este foro quiere contribuir a crear condiciones para una paz sostenible, en primer lugar porque el tema de la tierra y del territorio constituye la raíz histórica principal del conflicto armado colombiano. Y en segundo lugar, porque su finalidad es fomentar la participación de la sociedad civil en la transformación del conflicto hacia la paz", agregó.
 
Por esa razón, el  foro quiere recolectar toda la información de esa realidad, con el fin de que el país vuelva la mirada al sector rural, para que el desarrollo de la paz y su construcción se haga desde el lado de las víctimas. "No existe una receta única para la paz y para el desarrollo rural: la solución tiene que nacer a través de la participación activa, crítica, constructiva y plural de todos los actores de la sociedad colombiana".
 
Por eso, de la mano de la Universidad Nacional se realizó un esfuerzo para que toda la Nación estuviera representada en el Foro: 32 departamentos y 15 sectores de la sociedad civil fueron convocados para que desde la diversidad de las regiones se haga una movilización social de propuestas para aportar al camino de la paz.  "Este foro quiere dirigir al país y al mundo un mensaje claro: la paz, así como el desarrollo agrario integral, se construyen desde y con las regiones y con un enfoque territorial".
 
Por último, Bruno Moro destacó la importancia protagónica de las mujeres en el proceso de paz y en la elaboración de propuestas para el mundo rural.
 
"Frente a la opresión y al abandono nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos de los siglos han conseguido reducir las ventajas de la vida sobre la muerte. Nos sentimos con el derecho de crear una nueva y arrasadora utopía de la vida donde nadie puede decidir para otros hasta la forma de morir; donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la Tierra”, concluyó el Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas, al citar al escritor Gabriel García Márquez.
 
 
MUNDO RURAL EN EL CENTRO (información Unimedios)
 
Posterior a la instalación, Darío Fajardo, profesor de la Universidad Nacional de Colombia,dictó la conferencia académica del Foro Política de Desarrollo Agrario Integral. El docente resaltó que en el marco del Proceso de Paz se han recopilado propuestas de los distintos sectores sobre este primer punto. 
 
Según el informe de Desarrollo Humano del PNUD 2011 "Colombia Rural. Razones para la esperanza", este es uno de los países con una alta desigualdad. "En principio, hay que revisar el mejoramiento de las condiciones de vida de los pobladores del campo, pues allí quedarían comprendidas las relaciones con el Estado y los empresarios. Otro punto es el espacio territorial que abarca el espacio geográfico, su relación con el medio ambiente, la tierra, quienes la trabajan y quienes quedan excluidos de ella", explicó Fajardo.
 
Fajardo señaló que se está tratando uno de los problemas más antiguos y es el ligado a la tenencia de la tierra, el cual ha cobrado más complejidad por la guerra que ha costado muchas vidas.  También resaltó que el acumulado de esta deuda agrava la inequidad y aleja las posibilidades de alcanzar una mejor calidad de vida. Además, existe una subutilización de las tierras, en gran parte debido a la ganadería extensiva.
 
Sostuvo que como consecuencia del modelo de desarrollo rural y del conflicto armado, se ha producido  un desabastecimiento de productos propios, lo que afecta la seguridad alimentaria.
 
Añadió que se debe recuperar la capacidad productiva nacional en pro del mejoramiento de la calidad de vida de su población. Teniendo en cuenta que la situación actual promueve el desplazamiento, es necesario patrocinar proyectos de parcelas individuales, cooperativas y unidades mayores. Asimismo, se deben crear instrumentos fiscales para gravar las tierras, de tal modo que se facilite la redistribución. Las tierras recuperadas habrán de servir para restaurar la pequeña propiedad.
 
Sobre la Ley 1448 de 2011, conocida como Ley de Restitución de Tierras,  está el profesor Fajardo indicó que está dirigida a devolver las tierras a las víctimas del despojo, pero en su aplicación se hace evidente que además de las dificultades técnicas se enfrentan a capacidades políticas, armadas y burocráticas para impedir su aplicación. "La titulación sería una manera de protección, pero en condiciones de guerra es explicable que la mayoría de víctimas no quieran regresar".
 
Otro punto crítico corresponde a los créditos, ya que los predios se convertirían en las garantías y, dada la incertidumbre en el sector agrícola, es necesario contar con normas que protejan a los productores, que existan intereses manejables y otras formas de pago.
 
Según Darío Fajardo, el Gobierno y los campesinos podrían acordar titulaciones colectivas. Es necesario contar con la colaboración de las comunidades para la identificación de las tierras usurpadas y buscar condiciones de sostenibilidad ambiental. Por ejemplo, el Catastro Alternativo de la sociedad civil podría tener un papel importante.
 
OTRAS VISIONES
 
Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, que el sector agropecuario forma parte del camino a la paz y el bienestar en Colombia, y por ello deben aplicarse políticas que armonicen enfoques territoriales globales y locales. Indicó así mismo, en una gran coincidencia con otros panelistas, las muchas  necesidades del campo: inversión privada y pública; cerrar brecha rural/urbana; vías adecuadas; inversión y seguridad social; educación de calidad; consolidar procesos de formalización y titulación, entre otros.
 
Santiago Perry, en representación del grupo de trabajo Diálogo Rural Colombia,  advirtió que debe saldarse la deuda histórica con el sector rural: "Colombia dispone de más de 20 millones de hectáreas con vocación para la producción agrícola, de las cuales cultiva anualmente menos de 5 millones, situación que le debería permitir producir todos los alimentos que necesita para garantizar la seguridad alimentaria de todos sus habitantes e incluso generar importantes volúmenes de productos agrícolas para la exportación, la industria y los biocombustibles".
 
Agregó: "La erradicación de la pobreza también requiere del mejoramiento de la calidad del empleo rural: la formalización del mismo y el pleno cumplimiento de la legislación laboral deben ser propósitos comunes del Gobierno y de la sociedad civil". De igual modo, precisó, Colombia debe resolver el tema de los latifundios improductivos y los minifundios inviables, y  añadió que el Estado no debe dar títulos a tierras adquiridas ilegalmente.
 
Luis Fernando Arias, consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Onic, recordó que "la solución del conflicto armado es una necesidad para todo el país y de manera prioritaria para quienes ante la degradación del mismo y la violación de los Derechos Humanos por todos los actores armados, sufrimos las muertes y masacres, junto con la desestructuración de nuestras comunidades, economías, infraestructuras, culturas, territorios y procesos organizativos y de gobernabilidad".
 
Añadió: "Para los indígenas la paz pasa obligatoriamente por el reconocimiento y garantía del goce efectivo de los derechos territoriales, ya que la guerra contra nosotros se ha hecho para despojarnos de nuestra territorialidad ancestral (...) Nos parece válido y pertinente el ejercicio de generar una gran discusión nacional de los temas de la mesa de La Habana, siempre y cuando lo resultante del proceso de negociación entre Farc y Gobierno Nacional pueda ser consultado con carácter decisorio a la sociedad civil y particularmente con indígenas, afrocolombianos y campesinos, así como con sectores pobres del campo y la ciudad.
 
Eberto Díaz Montes, de la Mesa Nacional de Unidad Agraria: "Es urgente y necesario para la paz el reconocimiento político del campesinado como sujeto de derechos específicos y actor social diferencial, con identidad propia y pluricultural, tal como lo reza el Mandato Nacional Agrario, garantizando de tal manera los derechos de campesinos y campesinas de acuerdo con la carta que cura en las Naciones Unidas a favor de estos".
 
Respecto a la  seguridad alimentaria, un tema presente a lo largo de todo el foro, Díaz Montes señaló que el Estado debe propiciar la producción de alimentos en forma sostenible con el medio ambiente. “La tierra es un derecho fundamental para las comunidades rurales”, afirmó.
Por su parte, María Guines Quiñonez, en representación de los afrodescendientes, manifestó su inconformidad  con los organizadores en cuanto a la conformación de mesas plurisectoriales e informó que inicialmente los afrodescendientes se reunirían separadamente.
 
El FORO, ANTECEDENTES

El 25 de noviembre de 2012, las delegaciones del Gobierno de Colombia y las Farc-Ep pidieron a la Organización de Naciones Unidas en Colombia y a la Universidad Nacional – Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz convocar, organizar y servir de relatores de los debates y de las conclusiones del primer espacio de participación de la Mesa de Conversaciones. El resultado de esa solicitud es este Foro denominado Política de Desarrollo Agrario Integral (Enfoque Territorial).
 
De este modo, la ONU y la Universidad Nacional hicieron un esfuerzo para que 32 regiones del país estuvieran representadas y seleccionaron 15 sectores de actores sociales que fueron invitados: movimiento y organizaciones campesinas; gremios y organizaciones del sector empresarial; organizaciones de mujeres; organizaciones indígenas; organizaciones afro-descendientes; sector académico, universidades y centros de investigación; partidos, movimientos políticos y sociales; organizaciones defensoras de derechos humanos; organizaciones de víctimas y de desplazados; organizaciones LGBTI; organizaciones no gubernamentales vinculadas al desarrollo rural y el medio ambiente; programas de desarrollo y paz e iniciativas nacionales territoriales de paz;  centrales y organizaciones sindicales; organizaciones juveniles; Iglesias y otras formas de organización que puedan aportar al propósito del Foro.
 

Propuestas de los sectores sociales para la paz, en la mesa


(Agencia de Noticias UN)- Garantizar la seguridad alimentaria, la equidad en la tenencia de las tierras, una mayor infraestructura rural y políticas asertivas para reactivar el campo son algunas de las ideas base para conseguir la paz.

Así lo dejaron consignado los líderes sociales en el panel de presentación de las propuestas de diferentes sectores sociales, que participan en el Foro sobre Política de Desarrollo Agrario Integral (Enfoque Territorial), que se cumple en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en Bogotá.

Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, fue el primero en hablar sobre el panorama actual que afronta el sector agrario en Colombia.

Aseguró que hoy el agro representa el 8% del producto interno bruto (PIB) de Colombia y emplea a unos 10,6 millones de personas, pero esa participación tiende a disminuir debido a la falta de apoyo al sector primario de la economía.

Dicha carencia, dijo, se ve reflejada en un bajo índice de desarrollo humano y social, lo que también ha permitido el incremento de la indigencia en las áreas rurales.

De otro lado, agregó que existe una brecha enorme entre el uso actual de la tierra y su potencial de aprovechamiento; y que, además, sectores como el ganadero agudizan la crisis porque están utilizando más hectáreas de las que en realidad necesitan. En la actualidad, en el país hay entre 30 y 38 millones de hectáreas para sustentar los hatos.

Indicó, asimismo, que la tierra es un recurso fundamental para garantizar la soberanía alimentaria, por eso debe existir una mejor redistribución de la misma, políticas públicas que garanticen su buen uso, una legislación mejor fundamentada y más justa, una estrategia de titulación de predios y zonas de reserva campesina, entre otras estrategias.

Por su parte, Eberto Díaz Montes dio a conocer las apreciaciones de la Mesa de Unidad Agraria. Indicó que uno de los grandes problemas del campo colombiano es la predominancia de la figura del latifundio.

En su concepto, estas grandes propiedades de tierra se han consolidado con el consentimiento de los grandes grupos de poder del país, que comulgan con un modelo de desarrollo que es excluyente e inequitativo.

Destacó que ese modelo ha hecho que cerca del 74% de la población rural tenga necesidades básicas insatisfechas y que la indigencia haya pasado del 27% en 2005 al 32% en 2008. Reveló que casi el 80% de las personas que tienen hambre en el país viven en el campo.

Añadió que el Plan Nacional de Desarrollo privilegia la multiplicación de los monocultivos, lo que desemboca en un “modelo perverso y depredador”.

El académico Santiago Perry presentó las propuestas de la Mesa de Diálogo Rural en Colombia. Aseveró que, si bien, nuestra nación tiene un gran potencial en biodiversidad, silvicultura, ecoturismo y riqueza minera, existe un enorme contraste frente a la capacidad de gestión en estos sectores.

Subrayó que deberían establecerse medidas punitivas para los propietarios de grandes terrenos que no sean aprovechados; frenar la ampliación de la frontera agrícola, redefiniendo la vocación de las actuales áreas con vocación agraria; y ampliar la visión multisectorial en el campo.

Olga Lucía Quintero, representante de la Asociación Colombiana de Reservas Campesinas, abogó por crear una ruta para el desarrollo sustentada en la justicia social, el respeto por la movilización social, la limitación de la concentración de la tierra en manos de los terratenientes y la revalorización del campo como un lugar donde viven personas y no como un espacio para el mercadeo de tierras.

Estos conceptos fueron compartidos por el representante de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Luis Fernando Osorio, quien estableció la necesidad de crear y reglamentar, de forma seria, las reservas campesinas.

“Debemos reivindicar el derecho a la territorialidad, reafirmar la autonomía indígena y la propiedad de las tierras de los afrodescendientes… Además, se debe incentivar la figura de propiedad interétnica y un nuevo reordenamiento territorial de sentido social”, dijo Orozco.

Estos y otros insumos serán debatidos en las veinte mesas de trabajo. En estas se establecerán los temas que serán llevados a los diálogos de paz que se desarrollan en Cuba.

DISCURSOS DE INSTALACIÓN Y PANEL DE INAUGURACIÓN


DISCURSO DE BRUNO MORO

PONENCIA DE ANZORC

PONENCIA DE LA MESA DE MUJERES

PONENCIA DE LA ONIC

PONENCIA DEL CONSEJO GREMIAL

PONENCIA MESA UNIDAD AGRARIA

 
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Nota elaborada por ElizabethYarce y Amparo Díaz/PNUD Colombia

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Publicado el 18 de Diciembre de 2012
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